viernes, diciembre 29, 2017

El declive catalán y el futuro de España



Han pasado las últimas elecciones y parece que nada ha cambiado en el panorama catalán. O mejor, sí que ha cambiado pero a peor, pues el empate del resultado augura más de lo mismo ad infinitum, malas noticias para los comerciantes y los emprendedores empresariales, que tiran del carro de la economía. Y malas noticias para la convivencia, alterada por una división como nunca antes se había visto. La pretensión nacionalista de separarse de España ha desgarrado el tejido social de Cataluña. La subida de Ciutadans es fruto de la reacción de quiénes no aceptan la separación y del buen hacer de Inés Arrimadas, que ha sabido sintonizar con las personas que se sienten tan catalanas como españolas. Iceta también lo intentó, pero sólo le hemos votado los que aún piensan que es posible estar en medio de la confrontación, una ilusión sin duda. Pinchó aunque aguantó. Y los Comuns han sido castigados por su falso no estar con nadie cuando en realidad se inclinaron hacia los independentistas, tras ser víctimas del mismo acoso emocional que ya en su tiempo sufrieron Maragall y el PSC. 

Ante el embrollo de la situación, acudo a la cita con mis amigos los futurólogos de la playa, a ver qué conclusiones han sacado de los resultados. 

- ¿Cómo veis el panorama? -les suelto para entrar en materia cuanto antes. 

Indicar sólo que hace un día soleado y hermoso, con el agua del mar ya sin los calores del verano, unas condiciones frías de temperatura que sin embargo son ideales para activar la circulación de la sangre y elevar el pensamiento hacia las alturas idóneas para el ejercicio de la futurología que practican mis amigos. 

Dice Bastides: 

- En verdad, Rumbau, estas elecciones que han servido de tan poco según los entendidos, marcan para nosotros un punto de inflexión en el mapa político del país. 

- ¡Pero si el mismo empate de antes sigue en su sitio!

- Sí y no. Ciertamente, los dos frentes contrincantes siguen en sus trece y el conflicto se enquista. Pero han cambiado las cualidades de la disputa. No es lo mismo que el partido hegemónico de los que defienden su españolidad sea PP o Ciutadans. En este punto, el salto hacia la hegemonía de Arrimadas debe verse como un paso regenerador y con perspectivas de crecimiento, mientras que el PP representa el pasado de una política carcomida por sus achaques. En cuanto a los independentistas, han vuelto a chocar contra la pared que ellos mismos han levantado: la que los separa de quiénes no piensan como ellos. Sus actos de imposición sobre la mitad del país que no quiere separarse de España han  levantado el muro que lo parte en dos. Disimulan contentos de su mayoría parlamentaria, pero el estado de shock de saber que no representan a una mayoría verdadera les corroe por dentro. Fíjate en la cualidad de las energías enfrentadas: los nacionalistas, dolidos y resentidos por lo que llaman la represión del gobierno, que no es más que la reacción del estado frente a un intento de separación; los de Ciutadans ilusionados con su victoria y con un relato de abertura en vez de separación. Los unos buscan imponer la unicidad de lo catalán puro que necesita aislarse del mundo para 'ser', los otros apuestan por la dualidad mestiza de ser catalán y español a la vez. 

- Pero Bastides, Ciutadans es un partido españolista y lo de ser catalán lo tienen más como un añadido estético que como una convicción real. 

- Sí y no, Paquito. Es verdad que ahora la polarización que existe en Cataluña obliga a exacerbar los extremos, para inclinar a las masas votantes, que necesitan de estas pendientes emocionales. Pero fíjate que a partir de ahora, quién necesita excitarse es el nacionalismo, pues para nada querría que los de Arrimadas se asomaran a ningún tipo de catalanismo moderado, que podría quitarle votos. Mientras que los de Ciutadans pueden relajarse con sus votos ganados y empezar a crear un discurso en positivo y de nuevo cuño que aúne lo catalán con lo español. Y aquí es donde está el verdadero conflicto y el quid de la cuestión: qué fuerza es la que se queda con este espacio del catalanismo dinamizador y progresista que piensa más en generar enlaces, riqueza y futuro. Un espacio que los independentistas han abandonado con sus planteamientos insurreccionales y que el PSC ha sido incapaz de articular con el gancho suficiente. Si Ciutadans consigue imponer la relajación positiva de quién no quiere separar sino unir, tendrá el terreno abonado para su crecimiento futuro. 

Corominas, el periodista jubilado del grupo y viejo zorro de la política, interrumpe a Bastides. 

- Muy bonito lo pintas, pero no debemos olvidarnos de los aspectos sociales del tema. Ciutadans es la derecha y su capacidad de atracción se debe a la polarización nacionalista. En otros contextos, la izquierda querrá imponer sus ideas, y Cataluña siempre se ha inclinado hacia la izquierda. No sé si Ciutadans tendrá mucho que decir en este escenario. 

- Has dado en el clavo, Corominas. Pero fíjate cómo la izquierda ha quedado desarbolada en estas elecciones. La derecha se ha impuesto por goleada, en uno y otro lado. Lo que indica el peso que tiene ahora en Cataluña la cuestión nacional. Sin resolver este aspecto, lo demás se queda en nada. 

Mercadal, que escuchaba con atención, quiso intervenir también. 

- Me gusta mucho todo lo que habéis dicho, y lo que me sorprende y preocupa son las pocas ganas que tienen los partidos de generar discurso. ¡Debería ser su cometido principal! En eso los independentistas han ganado con creces. En realidad, es lo único que han hecho y ofrecido, discurso, lo necesitan para enardecer a sus seguidores, lo llevan haciendo desde hace años, y ahora recogen los frutos. Aunque tienen un problema: cuando el discurso se convierte en victimismo y queja, ya no permite volar, al contrario, te deprime y pone plomo en las alas. Ese momento lo deberían aprovechar los que no quieren separarse y apuestan por la convivencia dual entre lo catalán y lo español. No sé si Ciutadans están por esta labor ni si son conscientes de esta necesidad. A Arrimadas le gustaría pero debería rodearse de gente capaz de generar ideas y escribir historias. El PSC es el que debería haberlo hecho hace años y va con retraso, aunque es el que lo tiene más cerca. Con recurrir al primer Maragall tendría suficiente. Los Comuns se han liado con el referéndum y con el victimismo de los que han chocado contra el muro del estado. En estos barrizales de las emociones poco discurso puede hacerse, como no sea la infinita queja que sólo sirve para lamer heridas, las propias y las ajenas. 

- ¡Pero es lógico que lo hagan, Mercadal! ¡Es una cuestión de solidaridad política hacia los que están en la cárcel y los que no pueden regresar al país! -reclama Paquito.

- Por supuesto, Paquito, tienes toda la razón del mundo, pero podrían mostrar su apoyo y generar discurso a la vez, aunque es más difícil y requiere más esfuerzo, desde luego. Lo malo es que las necesidades tácticas de la política impiden y borran el espacio de la reflexión y del discurso. Las emociones sirven mucho para enardecer pero poco para pensar. Y aquí lo que importan ahora son las ideas. 

- La idea de la Independencia es potente, en este sentido no puede decirse que los nacionalistas no hayan hecho sus deberes. Han creado la idea y la envoltura que la sustenta.

- Y que la realidad pincha cada día. ¿Quién se cree hoy que Cataluña puede irse de España y seguir en la Unión Europea como si nada hubiera pasado? 

- Pero la han substituido por la de irse de Europa, con floridas ensoñaciones argumentales. El discurso sigue y con ello mantienen viva la ilusión. 

- De cajón. Pero es un discurso a la defensiva. Se baja el listón y los referentes se parecen cada día más a esos países situados en tierra de nadie e infectados por crónicos problemas de división social que suelen acabar en violencia. Mira los ejemplos de Georgia, Ucraína, Bosnia, Isreal...

- Curioso que Junqueras, que dice ser tan religioso, no ofrezca visiones de concordia entre los frentes polarizados. Quizás sueñe con ellas, y luego no se atreva a plantearlas, para que no le llamen traidor...

- Sorprende, desde luego, que los nacionalistas hayan puesto su idea de nación por encima de la convivencia. Constituye seguramente su error más grande y no sé como lo pueden justificar o lo podrán corregir, si es que realmente quieren corregirlo. Aunque muy me temo que en estos momentos prima la lucha sin cuartel y el ir a por todas. Han quemado tantas naves que están obligados a seguir empujando su sueño.

- La convivencia no la han roto ellos, sino el gobierno de España con la represión y con su política de escarnio -suelta Paquito. 

- Desde luego, pero es la lógica de la acción y reacción. Y piensa Paquito que la estrategia indirecta del Independentismo, y seguramente la principal, es aprovechar la represión del estado, con sus afrentas y sus mártires, para empujar a las masas hacia la victoria final. Lo del día 1 de octubre fue una gran victoria de su discurso. Y en estas elecciones han utilizado a presos y exiliados como su mejor baza electoral. De hecho, sólo han hablado de ello. Han levantado una borrasca emocional que les ha permitido volar de nuevo, cuando es bien sabido que tienen las alas cargadas de plomo. 

- Pues tiene mucho mérito, esto tendrás que reconocerlo. 

- Y tienes toda la razón del mundo. Pero lo que nos importa a nosotros es el futuro, y aquí es donde vemos que el declive catalán va para largo. 

- ¿Tan claro lo ves?

- Piensa una cosa Rumbau, hasta ahora Cataluña ha sido la región más avanzada e innovadora del país, eso es una evidencia, y también por ello ha querido soñar en ir todavía más lejos y alejarse de lo que considera un lastre, que es el resto del país. Ahora, de pronto se ha quedado parada tras chocar contra la realidad, como si estuviera en pana, dividida la sociedad en dos bandos enfrentados, lo que es un freno indiscutible. Resulta que el supuesto lastre tiene más peso y que las amarras que lo sujetan son más resistentes de lo que esperaban. Además, el pensamiento crítico y la inteligencia local se han resentido: salvo las obligadas excepciones, pesa más la razón panfletaria y la consigna colectiva que el espíritu crítico y la mirada escéptica que trabaja con el bisturí. En cambio, me ha sorprendido cómo en los periódicos del resto de España ha aumentado la reflexión de fondo, el ejercicio analítico que busca entender lo que pasa, con estudios y artículos realmente agudos e interesantes, desde la izquierda y la derecha, algo nuevo me parece en España. O sea que la cuestión catalana ha sido bien aprovechada por el resto del país, mientras aquí nos hemos encallado con lo obvio y en la consigna del día a día. ¡Lamentable al cien por cien!

- Eso es una verdad como un templo, Mercadal, lo he constatado yo también -dice Corominas.

- Y fíjate como en consecuencia, otras regiones se han activado para aprovechar el parón catalán, esperando que se prolongue y sacar así una buena tajada. Valencia y Aragón son las más proclives a aprovechar el momento. Y la política de aislamiento de los independentistas les va de perlas. 

- ¿Será que Cataluña necesita una pausa? Tantos esfuerzos emancipadores cansan al más tenaz de los peleadores, y se impone un receso, ¿no crees?

- Sin duda, ahora le toca descansar y salir sana y salva de este marasmo. Entretanto, los demás cogerán la delantera y continuarán lo que los catalanes han dejado a medio hacer: la descentralización de España y la búsqueda de un nuevo orden en el que las diferencias asumidas y reivindicadas no impidan su unión, al revés, la impulsen. Es como ponerse al día en lo que es la esencia de Europa, pero dentro del estado, fragmentándolo pero sin romperlo. 

- La paradoja de la que siempre habláis y que me parece un imposible...

- Ver el futuro es hacer posible lo imposible, Rumbau, y la lógica de lo que será el mosaico ibérico va por estos derroteros: lograr que la diferencia una.

- Hasta ahora, hemos visto que suele separar...

- Es un salto evolutivo, Corominas, la mutación histórica que el mundo espera con los dedos cruzados, pues cuanto más tardemos en hacerla, más vamos hacia el abismo. 

- Tiene que ver con la identidad, me refiero a la individual. Todos somos diferentes e iguales. No hay humano igual a otro, y sin embargo, todos pertenecemos a la misma especie, al mismo mundo. Sólo hay que mirar a las estrellas para comprenderlo. El desarrollo de la complejidad en el crecimiento de los organismos  lleva a diferenciarnos hasta extremos inabordables, y es esta diferencia lo que excita la unión y la amistad. Lo mismo sucede entre los pueblos y las culturas. 

- ¡Pues por eso mismo Cataluña busca diferenciarse, para poderse unir desde la libertad con los demás!

- De cajón, ser un sujeto político que habla con voz propia, esto es loable y te diré incluso que es el futuro, pero no funciona si la voz única es una impostación que reprime otras voces interiores que no hablan en la misma dirección.  Por eso hay que comprender que el problema de Cataluña no es tanto su relación con España sino su complejidad interior, nunca asumida por el nacionalismo, que sólo ve un único color de la realidad, el suyo. Y ésta es la causa de su parálisis actual. 

- Realmente, es en este embrollo de la relación consigo misma donde Cataluña debe encontrar la solución. 

- Pero no la encontrarán los políticos actuales. Demasiado entregados cada uno a su causa, demasiado narcisismo y mirarse el ombligo. Se necesita otra generación de responsables políticos que comprendan la situación y acuerden dar con una voz compartida que mire hacia el futuro. 

- De ahí que se imponga un descanso. Dejemos trabajar a valencianos y aragoneses y aprendamos luego de sus  logros y descubrimientos. Más tarde, Cataluña ya hará sus dos de pecho cuando se haya integrado al nuevo orden fragmentado del Mosaico Ibérico. 

- ¿Para cuándo lo prevés?

- Yo lo llevaría hacia los años cincuenta de nuestro siglo. 

- ¡Qué largo me lo fías! ¿ Y entretanto...?

- Pues a seguir mirando de reojo lo que nos depara el devenir. Y esperar que valencianos, murcianos y aragoneses avancen en sus labores civilizacionales. Quizás algunos catalanes podrían echarles una mano.

- ¡De cajón!

Dejé a mis amigos especulando sobre el futuro de Cataluña y del ruedo ibérico, que ellos llaman mosaico, tan preocupado y pesimista como antes, pero feliz de saber que no todo el mundo ve el panorama tan negro como lo veo yo.

domingo, diciembre 10, 2017

El catalanisme enrocat, el binari i el dinàmic



Barcelona
(Versión castellana clicar aquí)

La crida a les urnes pel dia 21 de desembre ha iniciat la seva campanya electoral i les posicions comencen a estar clares. I tanmateix, el desassossec que es viu a Catalunya a causa de la proclama independentista, que ha dividit el país en dos, segueix afectant a tothom. A fi de saber com veuen la qüestió els meus amics futuròlegs de la platja, sempre molt afinats en llurs diagnòstics, m'acosto a la Barceloneta amb ànims de xerrar una estona amb ells. 

Després de les salutacions, entro en matèria:

- Com veieu el panorama? Teniu alguna idea de per on poden anar els trets aquesta vegada?

- Rumbau, les posicions estan molt clares, però això no vol dir que hi hagi res clar. El costat independentista és una confusió total, lògic si es té en compte que alguns dels seus líders principals són a la presó i que la seva estratègia ha portat Catalunya a un cul de sac. En Puigdemont a Brussel·les ha embolicat la troca a base de bé, i la posició més insensata, que és la seva, sembla que està seduint a molts dels independentistes. Cosa que demostra el desconcert que regne en les seves files. Els d'Esquerra Republicana, amb una Marta Rovira que fa aigües per tots quatre costats, comencen a estar mosques. A l'altra banda, Iceta, per a nosaltres una de les posicions més interessants, és atacat per totes bandes, posant a prova les virtuts camaleòniques del personatge, obligat a mantenir-se recte quan allò que s'imposa avui és ductilitat. I potser per això els vents li són favorables. Ciutadans s'està situant amb molta força. Les ganes i les gràcies d'Arrimadas, la seva candidata, són evidents, i sens dubte serà una política a tenir en compte en el futur pròxim. Parteix en molta bona posició. El misteri són els Comuns d'en Domènech i la Colau, cap a on s'inclinaran? Esquerra Republicana no para de picar-los l'ullet i a ells sembla que els agrada. Però també saben que l'independentisme és un xuclador que no perdona, un forat negre àvid d'empassar-se tot allò que els molesta i els fa ombra. Respecte al PP i a la CUP, la seva transparència és clara i per això van a la cua, perquè allò que s'imposa avui és l'ambigüitat, el dubte i el tacticisme creuat, cosa que els extrems rebutgen per purisme ontològic. Ja veus, un panorama molt complex.

- Llavors, no estàs d'acord amb aquest anàlisi que parla de dos fronts clars, els independentistes i els constitucionalistes?

- Home, constitueix una tàctica dels interessats de que sigui així, una simplificació maniqueista de caixó, feta per atraure a les ments simples.

- Però vols dir que al final no són les idees simples les que guanyen?

- Sí, però ens oblidem sempre d'una cosa: donem per suposat que la gent és ruca quan de fet no ho és gens ni mica, o en tot cas, molt menys del que ens pensem. És veritat que les masses responen més a posicions binàries i simplificades que a plantejaments complexes, però Catalunya és una regió petita i una de les seves característiques principals és la tendència a la fragmentació fruit de voler-nos singularitzar sigui pel motiu que sigui. Per altra part, la societat catalana és una de les més polititzades del país, per no dir del món, i a la gent ens agrada mirar la lletra petita dels contractes, dels polítics i dels partits, i això porta al matís i a la diferència.

En Paquito, que escoltava atentament, va voler dir la seva:

- No dic que no sigui veritat, Mercadal, però em sembla que els dos blocs sí que hi són, ja que mentre els uns són independentistes declarats, els altres aposten per la Constitució Espanyola com a llei de lleis.

- Això és de caixó, Paquito, i tens tota la raó del món. Però no ens podem oblidar dels matisos, que és allà on sempre treu la cua el dimoni, i a Catalunya ens agraden molt els dimonis, i fer de dimoni gros o de dimoni petit és una de les aficions de la casa, com sabem molt bé els que hem fet Pastorets. I quin rol encarna Puigdemont a Brussel·les sinó el de Dimoni que juga a fet i amagar amb l'àngel de la Constitució? Per això està seduint a tants catalans, que hi veuen un personatge ben conegut als escenaris parroquials de les seves ciutats rurals. El problema dels dimonis grossos és que sempre acaben vençuts i castigats, mentre que els petits solen ser més astuts i s'acaben escapant. Jo crec que Puigdemont és dels petits i que de la mateixa manera que ha aparegut del no res, desapareixerà un dia cruspit per alguna trampa del teatre de la Història.

En Bastides, que escoltava amb molta atenció, va intervenir llavors amb el seu característic accent de la Barceloneta:

- En veritat en veritat us dic, que allò que s'està dirimint a Catalunya és el futur del catalanisme. Una lluita que ara per ara sembla política i de partits, però que en el fons és una discussió molt més profunda sobre com volem que sigui el futur del nostre país, tant de Catalunya com d'Espanya. Si ens quedéssim només en el joc polític actual, la veritat és que no aniríem gaire lluny. Enrocar la polarització és la pitjor de les solucions i un camí directe al desastre. Per sort, crec que sota les paraules s'amaguen i es defineixen posicions clares que apunten molt més enllà de les simples tàctiques esgrimides.

Conscients de que en Bastides havia trobat alguna veta de futur per a inspirar-se, vam callar amb ganes d'escoltar-lo:

- Sí, amics meus, tres catalanisme es confronten aquests dies, tres maneres d'entendre el país i la nostra cultura que són clares però que no s'identifiquen plenament amb els partits sinó que es mouen entre ells, amb inclinacions nítides uns cops, i no tant uns altres. El primer seria el catalanisme dels independentistes, que s'ha identificat amb la voluntat de crear un país nou, de bastir allò que en diuen 'estructures d'estat' i que es tradueix en voler aixecar unes noves fronteres a Europa. Aquest catalanisme unívoc, que vol ser l'únic i el pur, s'ha estimbat contra la realitat. No sols la realitat pràctica i política, sinó la de la Història, que no accepta que un moviment nou que se les dóna d'innovador s'expressi amb la idea d'aixecar unes fronteres en una zona com és Europa on el seu esperit fundacional és precisament eliminar fronteres o en tot cas relativitzar-les. Aquesta catalanisme, frustrat per Europa i pel 155, està en un cul de sac i jo el qualificaria en aquest moments de 'catalanisme unívoc enrocat': ja que no podem fer allò que volem, ens enroquem. Potser no podem ara, però seguim amb les mateixes idees. Opta per la defensa, el replegament i la tossuderia.

- De caixó! - va exclamar en Mercadal, que escoltava amb atenció les paraules del seu company de futur.

- El segon catalanisme jo li dic 'binari': és aquell que defensa la dualitat catalana i espanyola de Catalunya. Està molt ben representat per aquest cor que Ciutadans ha posat al centre de la campanya, en el que hi ha la bandera catalana, l'espanyola i l'europea. Una Catalunya que accepta i afirma dues identitats a dintre, un catalanisme per tant que parteix d'una realitat social innegable i que explica que Ciutadans sigui, ara per ara, el segon partit al Parlament. És evident que aquest catalanisme no és exclusiu de Ciutadans, sinó que també el PSC i els Comuns participen del mateix, quan parlen d'un catalanisme inclusiu i no s'afirmen independentistes. Igualment els del PP el podrien reivindicar, tot i que ells, en representar el partit del govern central, s'ancoren més vers el costat espanyol de la dualitat.

- Aquest catalanisme binari seria per tant el constitucionalista?... -pregunta en Paquito.

- En certa manera i amb molts matisos, però és millor fugir d'aquestes etiquetes, que parlen només de la disputa electoral i no ens diuen res de les seves possibilitats de futur. Fixeu-vos que el catalanisme binari apareix com més obert al futur, pel simple fet d'acceptar una riquesa de matisos superior, cosa que l'unívoc enrocat defuig.  Això és evident. Però per altra part, en definir-se l'enrocat i el binari en oposició l'un de l'altre, l'enroc de l'un obliga a l'enroc de l'altre, cosa que paralitza les potencialitats del binari, que es veu ancorat per la banda espanyola.

- De caixó!

- I és aquí on cal postular un nou catalanisme, implícit en els dos descrits però nou i encara per definir-se, que jo qualifico de catalanisme excèntric o dinàmic.

- El catalanisme dinàmic... -exclamà en Paquito molt atent sempre a les paraules del futuròleg.

- En efecte, el catalanisme dinàmic és el que fuig de l'enroc, accepta la realitat binària de Catalunya, però va més enllà pensant en construir un futur basat en l'afirmació i la defensa de les diferències, en aquest cas de la diferència catalana, però no únicament de la catalana, sinó de totes les que configuren el mosaic de les diferències espanyoles i de les europees, no amb afanys d'exclusió i de separació, sinó d'unió i de col·laboració de la diversitat entre si.

- Però això és una utopia, Bastides! -exclamà en Corominas, el més escèptic de la Colla.- Les diferències fins ara han separat, mai han ajuntat.

- Ho has expressat a la perfecció: fins ara, però no en el futur que se'ns tira a sobre! Penseu que el projecte europeu no és res més que això, fundar l'unió a partir de les diferències. Una unió que no avança quan les diferències no es respecten. Cosa que explica que els anglesos hagin considerat que volien separar-se, com també ho han sentit la meitat dels catalans. Però les mateixes negociacions del Brèxit ens mostren com la seva sortida només pot ser una sortida sense sortida, és a dir, quan l'unió de les diferències funciona, tot i els seus defectes, ja no se'n pot sortir sinó és acceptant retrocessos i pèrdues descomunals que ningú està disposat a perdre. Vol dir això que ja som al millor dels móns? En absolut, perquè és evident que la lluita de la homogeneïtzació contra les diferències i, al revés, de les singularitats contra l'uniformisme, és una constant dels nostres dies que només es pot dirimir envers una direcció: més unió amb més diversitat i respecte mutu de les diferències.

- Però això és pel que sempre hem lluitat els independentistes! -exclamà en Paquito.

- No, Paquito, perquè en defensar la separació per afirmar la diferència, estàs tallant la relació amb el conjunt i les possibilitats de col·laboració futura de les diferències. L'error del catalanisme unívoc ara enrocat és haver trencat els lligams amb les forces peninsulars que també accepten i defensen la diferència catalana dins d'Espanya, que existeixen, són molt més amples del que semblen i necessiten la complicitat catalana per poder avançat també ells en la defensa de les seves diferències. El catalanisme unívoc ha trencat una lleialtat que fins ara havia estat més o menys implícita, la qual es trobava en la base del catalanisme sorgit del Franquisme, amb l'Assemblea de Catalunya i els primers passos de la Democràcia, quan va assolir el major consens social de la nostra història moderna. Aquest trencament, traslladat a l'interior de Catalunya, explica la divisió entre independentista i constitucionalistes, d'una perillositat extrema si no es recondueix amb intel·ligència i rapidesa.

En Mercadal no es va poder contenir més:

- Tens tota la raó del món Bastides! I ara veig clarament que aquest catalanisme dinàmic que ha d'anar més enllà de l'enrocat i del simplement binari, és el catalanisme del que sempre hem parlat, el que defensava Tarradelles i Pasqual Maragall en la seva primera època, i que mai es va poder desenvolupar per culpa de les presses i de la persecució de la que va ser objecte pel nacionalisme i també pel centralisme de Madrid. Aquest catalanisme dinàmic és evident que ha d'acceptar la seva alteritat espanyola d'una banda, i de l'altra ha de fugir de l'enroc i dels rancors acumulats pel nacionalisme i la seva obsessió separadora de posar fronteres, cercant nous objectius d'obertura i d'expansió. I aquí és on veig de nou ressorgir la idea tan fecunda de l'euro-regió capaç d'unir en xarxes d'interessos comuns, regions tan importants com són les de tot el Llevant espanyol, Aragó, Catalunya, Balears i el sud de França fins arribar a Montpeller i  Lyon, fugint dels discursos nacionalistes i de la idea dels Països Catalans, per centrar-nos en la realitat i el pragmatisme de la política i l'economia. Però no només això, sinó que s'ha de profunditzar en les complicitats ordides per les alcaldies de Madrid, Barcelona, València, Saragossa i altres que es vulguin sumar, camins encara inexplorats tocats amb molt d'encert però amb peus de plom per la Colau, atrapada com està per la pressió independentista i la seva minoria a l'Ajuntament.

- Vols dir que els Comuns són els qui millor expressen aquest catalanisme dinàmic?

- Crec que són diversos els partits que s'hi poden identificar, començant pel PSC i per Iceta, per a mi el més procliu a desenvolupar un discurs d'aquesta mena. El PSC ha estat històricament el partit que millor ha encarnat aquesta posició. Però el seu problema és que ho ha fet sempre a la defensiva, justificant-se envers els uns i els altres, per això s'ha anat aprimant en aquests anys de polarització. Ara veig l'Iceta més desprès i disposat a afirmar sense complexes aquesta via de la complexitat binària i dinàmica, que vol anar més enllà dels enrocs i de les pèrdues d'energia de la disputa per la disputa. Crec que ell podria liderar aquesta posició, que podria anar en paral·lel a la dels Comuns d'en Domènech, també obert a un catalanisme dinàmic, malgrat la trampa que els independentistes li han posat apostant per la seva idea del referèndum, que ha estat superada pels esdeveniments. A qui li interessa ara fer un referèndum que pot decidir o no la independència per un 50% més 1 o menys 1? Seria perpetuar la divisió i el conflicte interior ad infinitum! Per això veig als del PSC més lliures un cop s'han desprès d'aquests compromisos que corresponen a l'època del catalanisme enrocat.

- I no creus que l'Arrimadas podria entrar també en aquesta tendència  del catalanisme dinàmic?

- Sens dubte, en realitat ja s'hi troba, i aquest és un dels grans reptes d'Iceta o d'Arrimadas, si és ella qui s'imposa finalment com a presidenta, en el cas de disposar dels vots suficients: liderar aquest moviment envers l'obertura i el dinamisme, integrant la força del catalanisme binari, que accepta la complexitat i l'alteritat interior però que necessita una força nova que li permeti sortir de la postura de resistència amb la que va néixer Ciutadans. S'ha de tenir en compte que aquest partit sorgeix del menyspreu del catalanisme exclusiu de Convergència envers les alteritats interior catalanes que s'expressen en castellà i que no tenen al cap el ideals i la fe nacionalistes. Ara els tocaria alçar-se vers aquest nou catalanisme obert a una dinàmica de futur, un objectiu de primer ordre per aconseguir mobilitzar de veritat les energies del país. I t'adverteixo, Rumbau, que si aquests partits s'alcen en aquesta direcció, no trigaríem gens a veure com els enrocats es sumaven a l'empenta del dinamisme integrador, llevat dels quatre entossudits que seguiran fins a la mort pensant en la puresa de la Nació Catalana.

- De caixó! -exclama en Bastides, que veia com el seu amic Mercadal anava desplegant la idea d'aquell catalanisme dinàmic que havia vist perfilat a l'horitzó del mar.

- No us oblideu dels rancors i dels odis que s'han despertat aquests últims mesos... -diu en Corominas, un vell gat del periodisme.

- La solució és el futur. Qui sigui capaç d'alçar-se vers una posició d'excentricitat i d'obertura engrescadora guanyarà la partida. I sembla evident que el catalanisme enrocat no porta enlloc. És un cul de sac que només serveix per sortir del pas ara per ara. Si segueix en el seu discurs de la independència, com sembla que vol fer, caurà en la irrellevància o enfonsarà el país en el conflicte civil i la crisi més negra i absoluta. Aquestes eleccions, les guanyi qui les guanyi, haurien d'obrir el camí a desenvolupar aquest catalanisme dinàmic que diu en Bastides. Obrir portes i finestres al futur, participar a la construcció de Catalunya, d'Espanya i d'Europa, per conrear la superposició de xarxes de col·laboració entre estats, regions, idees, empreses i col·lectius emprenedors. I aportar a Europa i al món allò que constitueix el cor del catalanisme més obert i creador: que exaltar la diferència sigui exaltar la unió.

Amb la idea d'aquest catalanisme excèntric i dinàmic bullint-me al cap, deixo els meus amics i me'n vaig a les dutxes del Club per veure si em baixa l'eufòria i retorno a la dura realitat.

sábado, noviembre 25, 2017

El nuevo catalanismo y sus líneas estratégicas de futuro



Playa de Barcelona
La situación política catalana ha entrado en un impasse de relativa tranquilidad, a la espera de que las próximas elecciones autonómicas aclaren el paisaje o lo compliquen todavía más. Al menos, una cierta tranquilidad de espíritu se ha impuesto en la sociedad catalana, y digo 'impuesto' porque sin duda proviene de la imposición del artículo 155, tan denostado por unos, el cual sin embargo ha sido muy bien recibido por la mayoría de la población, como la indispensable aspirina que se toma para que baje la fiebre, la ley se imponga y los ánimos encrespados regresen a sus casillas. 

Como siempre cuando ando escaso de ideas y con ganas de saber algo más sobre la complicada situación, voy a la playa a ver a mis amigos futurólogos, quienes, haga el tiempo que haga, militan en esta extraña costumbre que es pasear descalzos por la orilla del mar. Ante el anuncio de días cubiertos y posibles lluvias en lontananza, acudo este viernes pasado, aprovechando el magnífico sol y la temperatura casi veraniega que tenemos en Barcelona. 

- Bueno, parece que hay algo de tranquilidad en el patio, ¿no os parece? El correctivo judicial más la ley del 155 han surtido sus efectos. Pero las espadas, aunque algo inclinadas, siguen estando en alto, y los presagios son de más tormentas en el horizonte. 

Bastides, muy contento esta mañana quizás por el día excelente que hace, toma de inmediato la palabra.

- En verdad, Rumbau, que acostumbrados a los últimos vaivenes y a este estar sin estar a lo que nos había acostumbrado la política catalana y el Procés, tengo que decir que casi lo echo en falta. Los sucesos de este tipo tienen la particularidad de que enganchan a la ciudadanía, y para muchos, especialmente los jubilados y los de la tercera edad, les dan motivos para estar despiertos, ir a comprar el periódico y soñar con futuros que ya creían finiquitados. Para nosotros ha sido hartamente placentero, al versar sobre asuntos de los que venimos pensando desde hace muchos años, aunque nos ha distraído de otras geografías y de otros asuntos quizás más importantes, como los que se cuecen en Oriente Medio. 

- Pero ¿cómo veis la situación? ¿Pensáis que volverán a ganar los independentistas, después del triste papel que han hecho y del desplome económico que han producido?

- Mira, esto es lo menos importante. Claro que yo espero que no vuelvan a ganar y me gustaría que se hiciera con la presidencia Miquel Iceta, a quién veo como el más preparado para sacar al país del agujero en el que se  encuentra. Lo tiene difícil, pero su victoria sería, desde la perspectiva estratégica que aquí nos interesa, lo mejor que podría ocurrirle a Cataluña. 

- ¡Vaya, Bastides, veo que tienes las ideas claras!

- Ya sabes que nuestra óptica es la del futuro y hay un asunto que es clave: este descalabro del Independentismo debería ser el punto final de una historia y el inicio de otra. Es el momento, Rumbau, de que surja el nuevo catalanismo del que hace días venimos hablando aquí entre los amigos de la playa -y lo dijo mirando a sus colegas, Mercadal, Paquito, Corominas y Conchita, que escuchaban atentos y asentían con la cabeza, ansiosos de que el adivino de la Barcelona expusiera sus ideas. 

- Es verdad, habéis hablado de este tema, pero que yo sepa, nunca habéis formulado en qué se basaría este nuevo catalanismo. 

- Rumbau, el otro día hablábamos de Pascual Maragall en su primera época, felices años que se fueron al garete con el triunfo del pujolismo y con el nacionalismo de Convergencia. Pero ahora hay que pensar en términos de futuro y olvidarnos del pasado. Y aquí es donde tarde o temprano deberá surgir una nueva formulación del catalanismo que, siendo fiel a sus esencias, de un paso más allá en una dirección de avance civilizacional. 

Hizo una pausa como buscando inspiración en el horizonte, de nítidos colores y limpio de nubes.

- Es el momento ideal para hacerlo. Ya sabes que lo básico del catalanismo ha sido siempre defender la diferencia catalana dentro del conjunto español, en un acto de afirmación que busca el poder de un lado, y el espacio suficiente para desarrollar las potencialidades de la región, tanto económicas como culturales, por el otro lado. Pues bien, el Independentismo ha chocado contra su propia realidad, la del país en el que se encuentra, Cataluña, que resulta que no es mayoritariamente partidario de separarse de España, por la simple razón de que una mitad más o menos de su población se siente tan catalana como española. Y si ha chocado contra esta realidad es porque su solución para defender la diferencia consiste en separarse del resto de España, creando unas fronteras interiores que nadie está dispuesto a aceptar. Y eso por no hablar de las fronteras exteriores, me refiero a las que nos quieren separar de Valencia y de Aragón, algo completamente absurdo en una Europa que precisamente se ha construido para eliminar fronteras.  

- ¡De cajón! -exclamó Mercadal, que seguía con suma atención a su amigo.

- Ante esta situación, el catalanismo debería hacer un giro de timón y afirmar de una vez por todas la nueva visión histórica que se espera de un movimiento hasta ahora considerado progresista y avanzado. La fórmula es muy sencilla y ya hemos hablado de ella otras veces, pero cuando se aplica a nuestro contexto, cobra una especial relevancia. Consiste en lo siguiente: exaltar la diferencia, que es la esencia nuclear del catalanismo , conlleva exaltar la unión. Fijaros en el cambio radical que significa: en vez de exaltar la separación, que es lo habitual cuando las personas se afirman en sus diferencias, se exalta la unión, como si las diferencias fueran la condición necesaria para que haya unión y entendimiento entre las personas. 

- ¡Pero eso es un absurdo, Bastides! -exclamó Paquito, siempre inclinado a las tesis independentistas aunque muy sensible y educado hacia las ideas de los demás. 

- Es una paradoja y quizás una contradicción, pero es el tipo de contradicciones que el futuro nos obliga a aceptar y a resolver. Lo más interesante de esta formulación es que dispara sus potencialidades de dinamismo de un modo jamás visto ni alcanzado. Este catalanismo no se arredra a la hora de defender la singularidad catalana, al revés, la exalta y la enfatiza con toda la fuerza posible, porque sabe que a más energía invertida en esta exaltación, más energía de contacto y complicidades encontrará en sus vecinos, al ser la afirmación de singularidad la afirmación por un igual de la unión entre los diferentes y las diferencias que componen el país. 

- ¡Realmente paradójico, Bastides, e irrefutable al cien por cien! -exclamó Mercadal entregado a las ideas del zapatero de la Barceloneta. 

- Y aquí está el quid político de la cuestión. ¿Quién, de entre los políticos y los partidos que pugnan en estas elecciones, es capaz de defender semejante postura? Yo sólo veo a uno, Iceta, y un único partido, el suyo, el único que ha sabido sobrevivir a la época convulsa de polarizaciones y exclusiones que ha sido la política catalana de estos últimos años. Los independentistas tienen este camino cerrado, al menos hoy por hoy. El resentimiento y los odios vecinales se han instalado en sus imaginarios, que sólo contemplan la afirmación catalanista desde la exclusión, la separación, las barreras y las nuevas fronteras. El componente básicamente pequeño burgués de sus seguidores ha obligado a sus políticos a aplicar la táctica del molusco: cerrazón, oscuras justificaciones de los errores y de los engaños, acusaciones de traición a diestro y siniestro... El Independentismo, aunque gane estas elecciones, tiene demasiadas puertas cerradas y concentra demasiadas dosis de rencor en sus corazones para que tengan el menor recorrido. Pueden ganar, sí, pero será para seguir cayendo, hundir aún más el país y hundirse ellos en la desesperación del que se obstina en romperse los cuernos contra la misma pared una y otra vez.

- No sé si comparto todo lo que dices, Bastides. Creo que exageras y que hay más inteligencia de la que supones en el bando independentista. 

- Tienes toda la razón del mundo, Paquito, pero eso no impide que estén donde están, lo que  no deja de ser una verdadera lástima. Fíjate que por el lado constitucional, los partidos más radicalmente contrarios al independentismo, el PP y los Ciutadans, tienen a favor que creen en la unión, pero hoy por hoy jamás entenderían que la unión vaya pareja a la afirmación de la diferencia. Se llaman unionistas, muy loable, pero su objetivo es la uniformización. Sí que es verdad que la líder de Ciutadans, Inés Arrimades, a la que valoro mucho, ha intentado en algunas ocasiones plantear una defensa de la diferencia catalanista, al reivindicar la figura de Tarradelles, por ejemplo. Pero dentro de su partido, la inercia del movimiento está en rasurar las diferencias para imponer homogeneidad al conjunto español. El único que se mantiene en este difícil equilibrio de defender la diferencia y defender la unión es el PSC, a solas, pues su socio español, el PSOE, no entiende tampoco estas contradicciones. De ahí la importancia de una victoria de Iceta: sería el primer paso para empezar a elaborar este discurso nuevo de un catalanismo de nuevo cuño, capaz de afirmar unión y diferencia por un igual. 

- Te has olvidado de los Comuns de Ada Colau...

- Es un caso aparte y complejo. Por un lado parece que están por la contradicción, incluso se acusa a Ada Colau de 'emperatriz de la ambigüedad', como la denominó Borrell en su famoso mitin, pero en realidad no afirma la paradoja sino que va a uno u otro extremo cuando más le conviene. Es evidente que se trata de una fuerza con capacidad de estar en este espacio del nuevo catalanismo, pero le está pasando lo que le pasó al antiguo PSC, cuando era atacado por el nacionalismo, que lo ancoró hacia su lado. Esa es la especialidad del catalanismo nacionalista y excluyente, el chantaje a sus rivales próximos con sus patentes y sus carnets de catalanidad. Y Colau está  en esta zona de riesgo. Su rompimiento con los socialistas en el Ayuntamiento nos indica que actúa por motivos de ambición política puramente electoral, sin  defender una postura propia de conciliación paradójica. Si no es capaz de gobernar con los socialistas, que ocupan el mismo espacio ideológico en el tema catalanista, quiere decir que los Comuns prefieren irse con los nacionalistas, con los que por lo visto no tienen problemas de conciencia. ¿Dónde estará entonces la unión? Volverán a la separación, al conflicto de la diferencias, a la consigna del referéndum que no es más que enquistarse en la división de la mitad más uno o de la mitad menos uno. Un camino sin salida. 

- Pero quizás uno de los problemas, Bastides, es que desde el mismo catalanismo no parece obvio que haya personas con ganas de sustentar este nuevo tipo de afirmación doble.

- Todavía no, pero la realidad acabará cayendo por su propio peso, Rumbau. Los primeros que entiendan y hagan suya la fórmula de que a más diferencia más unión, y lo digan de un modo explícito, como ha hecho Iceta últimamente, conseguirán muy rápidamente resultados positivos. Mira en Valencia, están ansiosos para empezar a tejer complicidades desde el respeto de la diferencia buscando salida a sus múltiples problemas, que tienen que ver con el mismo tema. 

- Pero entonces, ¿porqué no son los valencianos los que formulan estos nuevos principios? -pregunta Paquito.

- Desde luego, no me extrañaría que surgieran allí voces en esta dirección, y de hecho, ya están sonando. Pero es Cataluña la región de España que más ha invertido en pensar el problema de las diferencias y debe ser desde el catalanismo donde se formulen las nuevas ideas. Primero porque sería una corrección redentora indispensable para la misma supervivencia del catalanismo. Y segundo, porque el día que este ideario se imponga aquí, va a ser una verdadera revolución lo que veremos, un estallido inimaginable de creatividad, al liberar un tal caudal insospechado de energías ansiosas de salir y conquistar el mundo, hoy prisioneras de la degeneración catalanista que es el independentismo y su cerrazón estratégica.

Mercadal, que hasta entonces había escuchado sin decir nada, no pudo contenerse más, estallando con las siguientes palabras: 

- ¡Por todos los planetas del universo, Bastides, que has dado en el clavo! ¡Y ahora se entienden nuestras anticipaciones de las grandes ocurrencias de la excentricidad catalana, las cuales no se explican sin que antes haya cuajado este nuevo catalanismo del que hablas, capaz de liberar tantas energías y de llevar sus inventos a cotas jamás alcanzadas, de modo que acabarán revolucionando el mundo entero, siendo el Polimonarquismo uno de sus puntos más vistosos, aunque ahora empiezo a barruntar que no serán los únicos, sino que habrá muchos más que esperan en la antesala de la agudeza catalana! 

- Desde luego, así será, Mercadal, y habría aquí que incluir a las escuelas de los Llampecs de Reus, destinados a revolucionar los protocolos burocráticos de las administraciones hoy colapsadas por la inoperancia funcionarial, cuyas fórmulas serán capaces de aunar y hacer operativas las diferencias más recalcitrantes en materia de polimonarquismo, así como la complejidad de las múltiples instancias de gobierno que habrá en el futuro, con los varios parlamentos y los dos o tres senados trabajando al unísono, por lo que estas fórmulas de los Llampecs de Reus serán buscadas, compradas e implantadas en todo el mundo, ansioso éste de resolver los inacabables conflictos de las diferencias de las partes con sus respectivos todos. 

- De ahí la importancia de este nuevo catalanismo destinado a revolucionar el pensamiento y los sistemas de convivencia, siendo España el laboratorio natural donde estas nuevas ideas deberán encontrar rápida aplicación, a pesar de las resistencias lógicas que encontrará. 

Nos quedamos callados, ante la magnitud de las visiones de futuro que el entusiasmo de los dos futurólogos nos habían despertado. Mercadal, muy inspirado tras las palabras de Bastides, continuó hablando del siguiente modo:

- No sé si Miquel Iceta es consciente del papel que la Historia en mayúscula le tiene  reservado, tras el fiasco evidente de los últimos presidentes de la Generalitat, que pasarán en los libros de historia como los ejemplos postreros de lo que los catalanes deben evitar de una vez por todas si no quieren seguir haciendo el ridículo en el foro mundial de los avances de la civilización humana. A mí me parece que Iceta algo huele en el ambiente, pues cuando el Tiempo se presta a mostrar sus cartas como hace ahora, señala con la manecilla de sus relojes invisibles a los afortunados o desafortunados elegidos que deben llevar su cruz. Y no os olvidéis que estas elecciones tendrán lugar el día 21 de diciembre de 2017, justo un día después de que Saturno entre en el signo de Capricornio, que es su casa y donde gusta que lo que cae por el peso propio de su verdad, se acabe imponiendo sin más en la realidad...

Palabras que nos dejaron pensativos y soñadores, cada uno con sus cábalas, sus diferencias y sus particulares preferencias.